Obviamente,
la diplomacia es el corazón de las Naciones Unidas.
Es moneda corriente entre gobiernos cuando se discuten
temas en las Naciones Unidas. A través de la diplomacia,
las decisiones de las Naciones Unidas son tomadas y el
fin común de la comunidad internacional es determinado.
La
naturaleza de la diplomacia multilateral:
La
diplomacia es el método por el cual las naciones
estado, a través de sus funcionarios autorizados,
mantienen relaciones mutuas, se comunican con el otro,
y llevan a cabo transacciones políticas y legales.
Desde el surgimiento de las naciones estado, los gobiernos
han usado la diplomacia para proceder de acuerdo a sus
intereses nacionales y solucionar conflictos fronterizos
entre estados. Debido a que el crecimiento de las relaciones
entre las naciones se ha tornado más complejo durante
el siglo XX, los acuerdos multilaterales y las estructuras
para facilitar esas relaciones han sido creados. Desde
el final de la Segunda Guerra Mundial, la diplomacia se
ha formalizado e institucionalizado particularmente a
través del sistema de las Naciones Unidas.
Hoy
en día hay mucho entusiasmo por acrecentar las
actividades diplomáticas multilaterales y bilaterales.
Las relaciones entre las naciones estado involucran constantemente
intrincadas oleadas de asuntos bilaterales dentro de contextos
multilaterales y viceversa. Con el costo del armamento
y los conflictos armados creciendo, los gobiernos confían
más y más en sus recursos diplomáticos
para impedir o arreglar pacíficamente disputas
ínter estatales. Por supuesto que hay excepciones
al uso de la diplomacia, como ser la invasión y
ocupación iraquí en Kuwait. Pero el increíble
costo de las guerras modernas ha reforzado el reconocimiento
de la importancia de la diplomacia multilateral y bilateral
para mantener un pacífico "orden mundial".
La
diplomacia multilateral está designada por dos
elementos esenciales: las posiciones que los países
toman en los temas y los procedimientos mediante los cuales
se alcanzan los acuerdos sobre esos temas. La interacción
de estos elementos es la naturaleza dinámica de
las actividades diplomáticas en las Naciones
Unidas. Como si fueran una relación de trabajo,
las transacciones diplomáticas dependen mucho de
la confianza entre los gobiernos y aun más entre
los embajadores o agentes autorizados de los gobiernos.
Las relaciones diplomáticas entre los gobiernos
en la arena multilateral, enfrascan todos los aspectos
de la actividad humana política, economía,
justicia, seguridad, valores sociales, lenguaje, cultura,
arte, religión, etc.
La
diplomacia multilateral es como una tela de araña,
con un país presionando en una dirección
y otros tantos en la dirección opuesta. Cuando
se trata de construir un consenso en una puesta multilateral,
los diplomáticos constantemente deben ajustar los
procesos y negociaciones sobre la marcha. El proceso compele
a cada país de las Naciones Unidas a encontrar
el medio común que se adecue sus intereses nacionales.
Por medio de la discusión, la negociación
y el compromiso, el consenso internacional termina emergiendo.
A pesar que lograr el consenso es el principal objetivo
de las Naciones
Unidas,
la complejidad de los intereses y puntos de vista hacen
extremadamente difícil alcanzarlo en muchas áreas.
La divergencia de las posiciones nacionales y el increíble
número de ítems en la agenda son la principal
razón de por qué suelen tomarse años
para alcanzar el consenso deseado.
Negociaciones
Multilaterales:
Las
negociaciones multilaterales son una de las más
excitantes actividades en las Naciones Unidas. Los diplomáticos
adaptan sus posiciones al ambiente cambiante. Deben usar
su postura para ganar una máxima posición
o esperar hasta el final para alcanzar un acuerdo antes
de introducir demandas fantásticas. Los diplomáticos
son presionados a hacer concesiones mientras promueven
sus posiciones nacionales. Prevenir las cosas de ponerse
peor es muy importante, desde que unos años extra
perdidos en recuperar terreno perdido pueden ser política
y financieramente muy costosos. Cuando se negocia, la
estrategia y su duración son muy importantes.
En
Las Negociaciones Prácticas, los autores Zartman
y Berman remarcan tres pasos en la negociación:
1)
Etapa de diagnóstico, en la cual los futuros
participantes en una negociación acuerdan que
hay una cuestión que debe ser enmarcada en una
negociación y que todos son beneficiados con
un acuerdo. En las Naciones Unidas, esta etapa es enteramente
completada, ya que los estados miembros llegan a las
reuniones listos para negociar.
2)
Etapa de formular, donde el marco para un acuerdo es
alcanzado, dejando los detalles para ser tratados luego.
En muchos casos, las negociaciones en las Naciones Unidas
son dejadas para esta etapa con la adopción de
una declaración o resolución que articula
los principios fundamentales.
3)
Etapa de detalles. Una vez que los diplomáticos
se convencen que el acuerdo puede ser más profundamente
detallado, proceden a juntar los ítems específicos
del acuerdo. Los gobiernos usualmente hacen intercambios
de intereses estratégicos y concesiones en esta
etapa.
No
hay un punto claro que separe a la etapa de Formular de
la de Detalles. Si los diplomáticos no pueden alcanzar
un detallado acuerdo final, es siempre posible retornar
a la discusión de los principios generales, retrocediendo
hasta que alcancen un acuerdo satisfactorio para todos
los diplomáticos. En el proceso de negociación
es importante trabajar dentro de una escala de progreso,
tanto positivo como negativo. A pesar que los diplomáticos
se concentran en avanzar en las negociaciones, es de igual
importancia saber cuando retroceder.
El
Diplomático de las Naciones Unidas:
Dentro
de las Naciones Unidas, las relaciones entre los gobiernos
son confiadas a los diplomáticos. El proceso es
practicado por individuos que reciben el poder de sus
respectivos gobiernos y se conducen en enfrentamientos
cara a cara. El embajador Elliot L. Richardson comentó
una vez que el diplomático moderno necesita aprender
"a escuchar, a persuadir, y a decidir cuando retroceder
y cuando avanzar en un acuerdo. Viendo la lista de cualidades
útiles de un buen diplomático tenemos: talento
para las técnicas de comunicación intercultural,
respaldo tanto en estudios como en experiencia en campos
de trabajo, y creer en su país. Muchos de los diplomáticos
de las Naciones Unidas estudian ciencia política,
asuntos internacionales, leyes, historia o periodismo.
Muchos dominan varios lenguajes fluidamente, y casi todos
hablan al menos un idioma más que el suyo.
Un
embajador asignado a las Naciones Unidas tiene una meta
formidable. El o ella debe mantenerse en lo alto de una
enorme agenda; recolectar información que sea de
importancia para su ministerio; promover sus intereses
nacionales en múltiples temas; hacer declaraciones
y charlas públicas en los encuentros de las Naciones
Unidas; y negociar con los otros embajadores las resoluciones,
tratados y enmiendas. No son agentes libres de decidir
qué encajará mejor. Se espera que ellos
sigan las instrucciones de sus gobiernos. Son siempre
conscientes de la importante función y rol que
desempeñan como emisarios de su país hacia
el resto del mundo.
Como
casi nunca el ministro del exterior dará carta
blanca a sus representantes ante las Naciones Unidas para
tomar decisiones, todos los delegados ante las Naciones
Unidas tienen la obligación de alcanzar los objetivos
políticos de su ministerio del exterior hasta cuando
estén en desacuerdo. Los diplomáticos deben
trabajar dentro de las líneas provistas por su
ministerio del exterior, con el cual mantienen continua
correspondencia. El ministerio del exterior confía
a sus diplomáticos el mantenerlos informados sobre
avances en temas importantes y la capitalización
de oportunidades.
El
diplomático es, al mismo tiempo, un contribuyente
al crecimiento de la política exterior de su país.
Tal como se espera que sigan las instrucciones, también
son obligados a hacer cambios en ellas cuando la situación
lo demande. En última instancia, la decisión
queda para el ministro del exterior, pero el camino seguido
por el diplomático tiene un peso considerable en
el casi siempre fluido proceso diplomático en las
Naciones Unidas.
Debido
al gran tamaño de la agenda de las Naciones Unidas,
los gobiernos envían equipos de diplomáticos
para cubrir las reuniones durante las sesiones regulares
de la Asamblea General, del Consejo de Seguridad y del
Consejo Económico y Social. En suma, todos los
países establecen misiones permanentes en las cedes
de Nueva York y Génova que son integradas por embajadores
y otro personal técnico durante todo el año
para cubrir las reuniones y negociaciones que transcurren
entre las sesiones regulares de los principales órganos.
Se espera de la delegación de un país que
hable al unísono y sea consistente en la explicación
de las políticas e intereses de su gobierno ante
las Naciones Unidas. Entonces, el trabajo en grupo entre
los miembros de una delegación es parte esencial
de sus roles.
Un
diplomático ante las Naciones Unidas tiene un rol
multifacético. Los deberes del diplomático
incluyen:
1.
Trabajar y alcanzar soluciones mutuamente favorables
con otros diplomáticos en una compleja arena
multinacional.
2. Buscar los caminos más
adecuados para cumplir las instrucciones impartidas
por sus ministerios del exterior y para presentar la
política exterior de su país.
3. Mantener a su ministerio
del exterior al tanto de los descubrimientos importantes
de las Naciones Unidas y mandar recomendaciones y sugerencias
de iniciativas o cambios en las políticas o posiciones
cuando las circunstancias sugieran tales iniciativas
y cambios.
4. Promover el entendimiento
y estabilidad entre los miembros de la comunidad internacional
en lugar de aportar tensiones y constantes cambios de
política.
Los
representantes ante las Naciones Unidas desempeñan
sus tareas a través de una comunicación
intensiva y un contacto regular con los otros delegados.
El intercambio de información permite a los diplomáticos
lucir sus intereses en pro de encontrar otros que se les
parezcan y quieran aunárseles. Las pandillas y
camarillas emergen gracias a los cambios del panorama
político de las Naciones Unidas en respuesta a
los eventos políticos internacionales. La información
y el conocimiento son las herramientas más importantes
del diplomático. Los diplomáticos más
influyentes son reconocidos por sus talentos particulares
en la comunicación, el análisis y el juicio.
El
reunir información constituye una parte importante
de la rutina diaria del diplomático. Todos los
diplomáticos analizan la atmósfera en las
Naciones Unidas, donde encuentran frecuentemente nuevos
tratados y descubrimientos en la esfera multilateral.
Proveen a sus ministerios del exterior los datos que faciliten
la formación de su política exterior, y
a la vez utiliza esta misma información para alcanzar
nuevos objetivos en su esfuerzo por completar los objetivos
de su país. El análisis meticuloso, la interpretación
y la predicción son requerimientos imprescindibles
en las Naciones Unidas, como también una cuota
de intuición. Pero aún el más intuitivo
diplomático debe tener habilidad para juzgar las
implicaciones políticas de su análisis.
También deben tener un conocimiento excepcional
de las instituciones de las Naciones Unidas para ser exitoso.
Los
diplomáticos efectivos utilizan un tiempo considerable
preparándose para el arduo trabajo que les espera
en las Naciones Unidas. El medio de un diplomático
involucra una compleja mezcla de tópicos y personalidades,
y también incluye constantes ajustes a la trama
en la cual se desenvuelve. Los diplomáticos necesitan
saber quiénes son las piezas importantes dentro
de un tema, y cómo encontrar oportunidades para
influir o involucrarse con esos prospectos. Cuando el
gobierno de un diplomático decide tomar la iniciativa
o asumir el liderazgo en un tópico, se espera de
él o ella que sepan donde se sitúa el problema
y con quiénes discutirlo. Por supuesto que las
personas más importantes para negociar son aquellos
que pueden dirigir los votos o ejercer influencia externa
en una resolución o problema. El trabajo en grupo
es una modalidad esencial en la vida profesional de un
diplomático de las Naciones Unidas. Si éste
carece de habilidad para crear grupos de trabajo y relacionarse,
el o ella encontrarán muy dificultoso, o tal vez
aún imposible, efectivizar las instrucciones de
su gobierno y los objetivos de su política exterior.
Obviamente
nadie puede estar en todos lados y hacer todo al mismo
tiempo, por eso debe saber dónde y cuándo
sacrificar su atención. Un diplomático experimentado
compensa ese tiempo instruyendo a su delegación
en los temas específicos para que llenen los espacios
que él deja libres con su trabajo en grupo. Es
difícil y toma tiempo concretar estas relaciones
a menos que uno tenga una buena visión de la naturaleza
humana y una experiencia internacional considerable para
saber cuáles trabajos emprender y en cuáles
instruir al grupo para que los ejecute. Muchos países
tienen una delegación pequeña en sus misiones.
Esto se suma al pesado trabajo que ya tienen los hombres
y mujeres en las Naciones Unidas. En el caso de misiones
pequeñas, los diplomáticos están
obligados a seleccionar cuidadosamente los tópicos
y reuniones en los que quieran tomar parte. Es común
no tener suficiente personal para designar individuos
a un tópico o comité y si encargar a una
comisión que cubra los temas al mismo tiempo.
Los
delegados ante las Naciones Unidas aprenden a reconocer
las limitaciones de las personas con las cuales trabajan.
Cada negociación involucra al ego, las emociones,
los sentimientos, valores fuertemente arraigados, distintos
contextos y puntos de vista conflictivos. Por lo tanto
el proceso de las negociaciones siempre contiene una pizca
de incertidumbre. Algunos diplomáticos veteranos
dan peso extra a los factores psicológicos en sus
negociaciones y estrategias diplomáticas. Los mejores
diplomáticos fácilmente descubren qué
hará que los otros emprendan acciones que de otra
manera no hubieran hecho. La habilidad de juzgar el carácter
de otra persona es un punto importante si un diplomático
quiere persuadir o influenciar a otros durante una negociación
o discusión.
Los
diplomáticos maduros siempre atinan a separar sus
sentimientos personales del proceso o cuestión,
mientras que estos profesionales se inclinan a dirigir
sus convicciones emocionales hacia su trabajo. A veces
la investidura emocional es positiva y ayuda a canalizar
el compromiso de otros para alcanzar soluciones. Por otra
parte, las emociones también pueden ser negativas,
llevando al diplomático a inclinarse hacia creencias
irracionales u obstinadas posiciones. Los malos entendidos
refuerzan los prejuicios y son contraproducentes. Para
complicar el problema, el proceso de la diplomacia multilateral
siempre incluye muchos idiomas, invitando a dificultar
las definiciones y otras malas interpretaciones.
Los
diplomáticos evitan los malos entendidos a través
de la comunicación precisa y coherente. La comunicación
es la esencia de la diplomacia. Una puesta en las Naciones
Unidas requiere la habilidad para comunicarse no solo
públicamente en la Asamblea General, sino más
importante es hacerlo informalmente en los fundamentos
individuales. Después de todo, casi todo el trabajo
empleado en alcanzar resoluciones en las Naciones Unidas
es hecho en las consultas informales. Las resoluciones
dejan impresas simples posiciones nacionales, más
todo el trabajo y cuerpo de las resoluciones se llevó
a cabo fuera del recinto de la Asamblea General.
Las
delegados ante las Naciones Unidas tienen numerosos caminos
para comunicar las posiciones, ideas y propósitos
de su gobierno al resto de la comunidad internacional.
Por supuesto que las declaraciones y charlas dadas en
una reunión, es aquello que la mayoría de
la gente ve o lee en la prensa.
Las
declaraciones están cuidadosamente preparadas con
objetivos específicos en mente. Teniendo en cuenta
que las Naciones Unidas son un forum público, los
diplomáticos efectivos frecuentemente dejan en
claro las ideas o intenciones de su gobierno, dirigidas
tanto a su distrito como a una audiencia extranjera. El
factor a tener en cuenta cuando se formaliza una declaración,
es que esta será analizada tanto por la prensa
como por el resto de los gobiernos, debido a que quedará
escrita. En esta situación, los oradores más
efectivos pueden obtener un resultado aun más grande
- la persuasión. La elocuencia y el control del
idioma (el inglés y el francés son los lenguajes
de trabajo dominantes en las Naciones Unidas) no sólo
presentarán lúcidamente la política
de un gobierno, sino que aumentarán la confianza
de los otros delegados hacia la posición del gobierno
en un tópico.
Los
diplomáticos complementan sus declaraciones públicas
con comunicaciones escritas, como notas diplomáticas,
comunicados y cartas. Gran parte de esta comunicación
está estrechamente relacionada con el protocolo
y los estilos estandarizados. Los títulos, saludos
y su formato son estrictamente vigilados. Las comunicaciones
escritas son particularmente importantes en la diplomacia,
debido a que son documentos oficiales que los gobiernos
tienen en cuenta para sus relaciones con las otras naciones.
La
comunicación informal entre los diplomáticos
ayuda a aliviar las tensiones y disminuir las sospechas,
y un buen sentido del humor siempre ayuda, mientras no
transgreda la formalidad. Los diplomáticos son
más productivos cuando las negociaciones no son
públicas. La experiencia ha demostrado que el acercamiento
informal en las Naciones Unidas permite a los delegados
ser más flexibles en sus ofertas, lo que facilita
el consenso. Las posiciones conflictivas, por ejemplo,
pueden ser explicadas durante un trago para lograr mayor
confianza. Es importante saber que el propósito
de las recepciones, cócteles, cenas e incluso charlas
en los bares es para facilitar la comunicación
entre los diplomáticos y no para intoxicarse. De
hecho, pocos diplomáticos raramente beben en exceso,
ya que aún están representando formalmente
a sus gobiernos y compromisos sociales. Más importante
aún, si un diplomático pierde el control
de sí mismo por efectos del alcohol, este repercutirá
negativamente en sus oportunidades para futuros emprendimientos
diplomáticos, ya que representa un riesgo para
su país. Las funciones sociales son más
trabajo que juego para los diplomáticos.
La
llave para triunfar en la actividad diplomática
es confiar en el proceso y en aquel que este negociando
con uno. Sin una confianza mutua, los diplomáticos
se verán reacios de compartir sus intereses o escuchar
los de otros. El concepto en el que un diplomático
miente para su país es totalmente falso. Pero se
comprende que los factores políticos (temas particulares
referidos a la seguridad nacional) pueden ser entendidos
como retención de información. Los diplomáticos
no solo esperan, sino que dependen de la autenticidad
de la información o los mensajes pertinentes a
sus negociaciones o discusiones. La confianza es la causante
del trabajo en grupo duradero en las Naciones Unidas.
La
longevidad de las relaciones entre los diplomáticos
en las Naciones Unidas juega un rol importante en la manera
que trabajan las Naciones Unidas.
Para
crear relaciones duraderas, los diplomáticos deben
ser personales, confiables y de fácil acceso. La
integridad personal es uno de las características
más valorables de cualquier diplomático
y es el ingrediente esencial de una fructífera
relación de trabajo en las Naciones Unidas.
También
los diplomáticos buscan consistencia en sus relaciones
para alcanzar credibilidad. La consistencia no siempre
es fácil de alcanzar si el ministerio del exterior
decide unilateralmente cambiar la posición nacional
en ciertos temas. En si, el proceso de negociación
en las Naciones Unidas está diseñado para
que los cambios en las políticas existan, así
el consenso es alcanzado. Por lo tanto, la consistencia
pertenece más al acercamiento de un diplomático
que a su constancia en una posición o política.
El
proceso de creación del consenso involucra un montón
de ofertas, así de esta manera los intereses de
todos los países representados en las Naciones
Unidas llegan a un mínimo acuerdo. Para mejor o
peor, la reciprocidad motiva decisiones y es un más
amplio criterio en el que se basan las relaciones en las
Naciones Unidas. Frecuentemente las relaciones entre los
países (y en muchos casos, entre los diplomáticos)
aumentarán la reacción ante cualquier tema
en particular. Por ejemplo, en las negociaciones los diplomáticos
accederán a una decisión desfavorable en
un tema, así podrán obtener nivelación
en otra actual o futura negociación. Este sube
y baja en las posiciones es una actividad predominante
en las Naciones Unidas.
Las
reglas de procedimiento de las Naciones Unidas prescriben
cómo se conduce la diplomacia en sus recintos.
Estas reglas son particularmente importantes en el escaparate
de las Naciones Unidas, debido a que facilitan la participación
de todos los gobiernos, en igualdad posibilidades y en
una diplomacia multilateral. Las reglas determinan quién
hablará en la Asamblea General y cuando, los poderes
y funciones de los oficiales electos, y cómo pueden
ser tomadas o pospuestas las decisiones. Regulan la actividad
diplomática para asegurar que el curso civil entre
los gobiernos llegue a un acuerdo.
En
un análisis final, todos los diplomáticos
ante las Naciones Unidas atinan a avanzar o proteger sus
intereses nacionales, ya que mientras se fomenta el consenso,
se encuentran una vasta gama de posiciones y puntos de
vista compitiendo entre si. Aunque tome muchos años
alcanzar un piso común, el éxito diplomático
es bien medido por las acciones de los gobiernos que se
basan en las recomendaciones y decisiones hechas en las
Naciones Unidas.
La
diplomacia en las Naciones Unidas en acción:
Para
competir en el grandioso ambiente de la diplomacia multilateral,
los diplomáticos tratan de entender las variadas
personalidades que crea el proceso dinámico en
las Naciones Unidas. Los diplomáticos ante las
Naciones Unidas deben tolerar cambios en su rutina diaria,
debido a que cada diplomático trae experiencias
humanas individuales que se fusionan con la psicología,
ideología y los contextos nacionales, todo dentro
de las reuniones y negociaciones. Claramente, el factor
dominante de la apariencia de un diplomático en
su respaldo cultural.
Por
más de cincuenta años, las Naciones Unidas
han sido uno de los ambientes de trabajo con más
diversidad de culturas. Los diplomáticos de las
Naciones Unidas deben saber cómo trabajar con colegas
de cada rincón del planeta. Y un diplomático
efectivo aprende a entender el resto de las culturas y
también a escucharlas. Ser capaz de reorganizarse
y comprender el resto de las ideologías y culturas
que reinan en las Naciones Unidas, es una obligación
para los delegados. Los factores culturales siempre pasan
al frente durante las ocasiones sociales, que son marco
de todos los diplomáticos de las Naciones Unidas.
Por ejemplo, uno no ofrece alcohol a un colega musulmán.
Es muy importante saber qué reglas culturales tener
en cuenta, aunque los propios delegados no las cumplan
a rajatabla.
Si
bien es conocido que el entorno cultural influye en la
posición que toma un diplomático frente
a un tópico, es esencial que los representantes
conozcan y entiendan las orientaciones culturales de sus
colegas. Debido a que la orientación cultural del
delegado siempre influye en la manera en que este piensa,
habla y actúa, la cultura también influencia
en la manera de acercarse de los delegados. En las Naciones
Unidas, algunos países son vivamente representados
en la figura de sus diplomáticos durante los encuentros
y las negociaciones de una manera muy acertada, mientras
que otros mantienen un perfil bajo. Y porque los valores,
morales, éticas y religiones difieren de nación
a nación, los diplomáticos buscan asociarse
naturalmente con aquellos colegas de igual orientación
cultural - similitud en el idioma, con lazos históricos
y prácticas sociales y familiares similares y muchas
veces se alinean con embajadores de naciones geográficamente
y/o culturalmente cercanas. Si bien no debiéramos
solamente operar dentro del confort de nuestras culturas,
no debe sorprendernos que muchos diplomáticos tengan
predilección de trabajar con aquellos que compartan
sus razones culturales.
Cuando
se crearon las Naciones Unidas en 1945, sus estructura
y procedimientos estaban enfocados hacia la cultura y
valores de los poderes occidentales, y estos se convirtieron
en el modus operandi de todo el cuerpo. A pesar que el
crecimiento ha traído nuevas culturas y valores
al sistema de las Naciones Unidas, la cultura occidental
continúa dominando, funcionando como un estándar
de normas para los diplomáticos, no importando
qué país o cultura representen. Como se
han incrementado los choques entre las culturas, la diplomacia
en las Naciones Unidas se ha vuelto más compleja.
La
cultura de cada país afecta su manera de estar
representado en las Naciones Unidas, y hay grandes diferencias
de cultura entre las naciones. Pero el contexto que influye
en la diplomacia en las Naciones Unidas, se ve reflejado
en la manera en que se agrupan los países, regional
o políticamente. Con el fin de la guerra fría,
la diplomacia en las Naciones Unidas se ha desplazado
de la confrontación entre la ideología Este
Oeste y cinco grupos geográficos, a dos grupos
básicos: los auto llamados no alineados y los países
del tercer mundo de un lado, y los países del Occidente,
incluyendo el Oeste y Este de Europa, América del
Norte y con una menor participación de Latinoamérica
y el Caribe, del otro lado.
La
división cultural que más se acrecienta
es aquella que plantea al "Oeste vs el Resto",
una actitud que parece reflejar las disparidades en materia
de crecimiento económico entre los países
desarrollados del Norte y aquellos en vía de desarrollo
en el Sur. Si sumamos la religión y otros factores
culturales, el panorama diplomático se vuelve muy
complicado. Por más que los acercamientos de los
diplomáticos estén diagramados por su gobierno
o política, también influyen sus características
personales en el asunto. No es poco común que los
diplomáticos del mismo país actúen
de forma diferente.
Cuando
se trata de ordenar la dinámica de la diplomacia
en las Naciones Unidas, algunas características
resaltan. El mundo Occidental desarrollado, que consiste
de sólo unos pocos países, es mucho más
unido política, económica y culturalmente
que el grupo en desarrollo. Los diplomáticos del
Occidente son usualmente catalogados como personas que
presionan y de carácter agresivo durante las negociaciones.
Su posición en las Naciones Unidas está
fortalecida por el hecho que proveen la gran mayoría
de los fondos para las Naciones Unidas y tienen grandes
grupos de personas en las misiones permanentes, que los
habilita a promover sus puntos de vista a través
de una vasta cadena de distribución de materiales.
El
mundo en desarrollo, que incluye a la mayoría de
los países del mundo, es menos unido, marcado por
conflictos y rencores. Las disparidades económicas
y culturales entre los países en desarrollo, han
terminado con mucha frecuencia en confrontaciones violentas,
y en algunos casos hasta en guerras actuales. Es en el
mundo en desarrollo donde la religión, los idiomas
y los valores éticos causan la mayor parte de los
conflictos. Estas diferencias también juegan en
las Naciones Unidas. Por ejemplo, los diplomáticos
asiáticos se caracterizan por ser más reservados
en sus formas y consenso al acercarse, y los africanos
muchas veces no tienen más recursos que sus puños
para cumplir con la agenda de las Naciones Unidas. Muchos
diplomáticos asiáticos escuchan con mucha
atención; hablan sólo cuando saben lo que
van a decir, y casi siempre esperan en silencio luego
de hablar.
Los
diplomáticos latinoamericanos son conocidos por
su efusión y atropello en las reuniones. El estilo
y comportamiento de un diplomático, refleja la
cultura a la que representa.
La
religión divide más aun las aguas entre
los países en desarrollo. El Islam es de mayor
influencia en Asia y África, pero también
estas regiones son influenciadas por el budismo, hinduismo,
y confusionismo. Muchos de los conflictos en el mundo
en desarrollo se saben fueron originados por intolerancias
religiosas. El sistema de valores promovido por la mayoría
de las religiones es lo que define a muchas de las culturas
y sociedades en el mundo subdesarrollado- y también
sirven para dividirlo.
La
falta de unión entre los países en vías
de desarrollo limita su habilidad para trabajar juntos
en beneficio de sus necesidades y demandas comunes. Las
naciones occidentales han establecido procedimientos para
producir una posición unificada ante una declaración
o tópico en las Naciones Unidas; pero los países
en desarrollo siguen separados entre ellos, discutiendo
sobre problemas menores y no sobre sus prioridades centrales.
El gran número de países en desarrollo y
las vastas diferencias entre ellos, son factores significativos
de su ineficiencia. Pero en las pocas veces que logran
unirse, su poder no tiene comparación.
La
cuestión del género o sexo:
En
la diplomacia, la interacción de la cultura es
fácil de observar. Las diferencias en el lenguaje,
costumbres e inclusive formas de vestir, suman un tinte
de nacionalismo a la práctica internacional de
la diplomacia. Es más difícil, por lo tanto,
discernir en el rol que juega el género en la diplomacia.
Las estadísticas del género dividen estadísticamente
al mundo en la mitad; pero si el género divide
al mundo de la diplomacia, es una pregunta que muchos
diplomáticos encuentran difícil de responder.
Hasta
1995, sólo siete de los 185 representantes permanentes
son mujeres. Esto es una mirada al desbalance que existe
en las Naciones Unidas. Muchos diplomáticos mantienen
la postura de que sus países prestan más
atención a la política que a los géneros.
Como dijera un diplomático: "Cuando llegan
las formalidades, la política se apodera y no importa
si eres hombre o mujer".
Algunos
especialistas resaltan que la diplomacia es casi neutra.
Pero no debemos omitir que la trastienda cultural influye
en el papel que cumplen las mujeres y los hombres en sus
propios países. Por ejemplo, algunos hombres pueden
verse ofendidos por trabajar lado a lado con una mujer.
En algunas culturas tradicionistas o religiosamente devotas,
se observan algunas restricciones hacia la mujer que no
sólo se aplican en el orden nacional, sino que
alcanzan niveles internacionales. Debido a esto, algunos
países no asignarían a una mujer en sus
filas diplomáticas. Cada país y cada diplomático
divisa en última instancia una actitud respetuosa
e intuitiva para lidiar con los conflictos de actitud
o género.
En
la práctica de la diplomacia, el género
parece darle lugar a otra característica más
esencial. Los diplomáticos generalmente se ganan
el respeto de sus colegas, exhibiendo capacidad en la
negociación, un completo conocimiento de los temas
a tratar, y mediante la confianza. Entonces mientras el
género es un importante tema que divide a las sociedades,
debe ser menos importante que la educación y las
habilidades para comunicarse, en el proceso para llegar
a ser un buen diplomático.
Mientras
muchos apuntan a que no hay diferencia entre los llamados
políticos hombres y mujeres, algunos representantes
han notado que en su trato con diplomáticos masculinos
se centra en la formalidad y la competencia, mientras
que con el sexo femenino pueden discutir más abierta
y sinceramente. Mientras que estas son observaciones personales,
ellos sugieren que el género puede inhibir la diplomacia.
Los hombres y mujeres se deben sentir incómodos
discutiendo temas entre ellos, llevando posiblemente a
la discusión entre delegados del mismo sexo.
Un
representante sugirió que los gobiernos no asignan
mujeres por la creencia que las mujeres se involucran
emocionalmente de una manera peligrosa a la hora de negociar
o tomar decisiones. Además, el número de
mujeres en la diplomacia es drásticamente menor
al de los hombres. Esto puede ser el resultado de cierto
valor racional basado en el sexo, pero también
puede acarrear la conclusión del fuerte papel de
la mujer en la familia o con carreras. Tanto hombres como
mujeres se encuentran con la difícil tarea de balancear
su carrera diplomática con la familia, sumándole
ciertos prejuicios institucionales referidos al sexo.
Los
eventos sociales y funciones juegan un importante papel
en la diplomacia, y en este nivel se observan diferencias
entre los géneros más pronunciadas. Las
negociaciones y cócteles dependen de las personalidades
más que de las políticas. Mientras una representante
explica que ha tenido que usar su femineidad en la diplomacia,
la pregunta de cuántos diplomáticos usan
las diferencias sexuales (y cómo lo hacen) sigue
sin ser contestada.
Observando
a los diplomáticos en un nivel social, hay que
dar más crédito a esto que a los procedimientos
formales. Los diplomáticos nunca deben bajar la
guardia en reuniones públicas, pero en una cena
o fiesta sus personalidades parecen brillar por sobre
sus posiciones.
Un
diplomático remarcó que las Naciones Unidas
es un ambiente sin géneros o sexos, y que el actual
juego en las negociaciones no depende del sexo del diplomático.
Las diferencias sexuales y culturales existen, pero inteligentemente
orientadas pueden aumentar los resultados del diplomático
astuto. Cada diplomático define el rol que jugará
el género y cómo el o ella practican la
diplomacia, basados en sus creencias culturales o en las
políticas de sus países. Mientras sabemos
no hay un análisis final, está visto que
el género siempre se sienta atrás de los
resultados políticos o diplomáticos de un
gobierno.
Las
Naciones Unidas ha sido idealísticamente como un
forum donde la individualidad se transforma en identidad
de grupo y hostilidad en orden de alcanzar la paz mundial.
Si las generaciones futuras serán las que se regocijen
en esta paz, las generaciones actuales de diplomáticos
deben trascender las barreras culturales que polarizan
al mundo. Como siempre, la llave para alcanzar este ideal
es el entendimiento y tolerancia cultural hacia los mundos
distintos a los nuestros.